Es el momento
Es el momento de unir nuestras fuerzas, de tirar todos hacia el mismo lado, y es que aquel sentimiento de ilusión y de esperanza que surgió con algo tan simple como la unión de 4 formaciones abertzales y vasquistas no puede quedar en el olvido tal y como está quedando, siendo nuestro único suspiro el ver a nuestra representante en las cortes de Madrid cuando las televisiones tienen a bien darle algún minuto. Queremos pensar que aquello fue un medio para algo más en el futuro, y que no se tratase de un fin con el cual se acabó la historia. No le demos la razón a aquellos que dijeron que nuestra unión era por simple interés electoral, porque nosotros en ningún momento lo vimos como tal, sino que lo vimos como un reflejo del sentimiento de gran parte de los navarros.
Nosotros, como jóvenes navarros y abertzales, no queremos ver cómo pasan otros 20 años como los que hemos vivido; tirándonos los trastos a la cabeza entre quienes pensamos y defendemos lo mismo para nuestro pueblo. Menos aún en un momento decisivo para nuestro futuro, en el que bien merece la pena dejar a un lado las disputas o rencillas personales y partidistas para primar los deseos de gran parte de la sociedad navarra.
Se dice, y con razón, que los jóvenes no nos implicamos en esta tarea, sin detenerse a reflexionar que un joven de 20 años que quiere y defiende su cultura y su idioma puede no comprender por qué tiene que elegir entre 5 opciones políticas que, con sus pequeñas diferencias, tienen una visión similar de lo que debe ser el pueblo vasco. Nosotros al menos achacamos en gran medida a esto la desmovilización de la juventud abertzale en Navarra, porque nadie quiere verse señalado por unos o por otros, cuando esos unos u otros deberían ser compañeros de viaje en la defensa de los mismos intereses.
Entendemos que en una plataforma que uniese a todos los partidos que defienden una Navarra realmente plural, bilingüe, social, etc. la participación ciudadana se multiplicaría, porque de hecho es algo que ya se pudo comprobar en la campaña de Na-Bai, donde se vio a muchísima gente, anteriormente dividida por un muro invisible, trabajando conjuntamente y con una ilusión casi olvidada. Y esto es algo que ha quedado en la retina de mucha gente, a la cual, no debemos decepcionar una vez más tirando cada uno por su lado.
Está claro que existen ciertos obstáculos como son las rencillas personales, intereses partidistas e incluso intereses económicos, pero bien vale la pena renunciar a todo esto y unir nuestras fuerzas para lograr aquellos fines que nos unen a todos los vasquistas de Navarra. Debemos trabajar conjuntamente, porque de manera más fuerte y seria, podremos ser mucho más efectivos en diferentes aspectos tan diversos como problemáticos. Podríamos provocar desde una aceleración del final de la lucha armada en este país, dando a conocer un cauce de lucha política amplía y respaldada por la mayoría del pueblo, hasta una respuesta contundente por parte de la ciudadanía a barbaridades como la planteada por el PSN, que colocándose a la derecha de la derecha mas cacique de Navarra, propone que los navarros renunciemos a nuestro derecho a decidir libremente lo que queremos ser derogando la Disposición Transitoria 4ª.
Por eso, el trabajo conjunto no debe limitarse a los casos puntuales de unas elecciones, debemos permanecer juntos los 4 años que duran las legislaturas, que es donde las ilusiones se convierten en verdadero trabajo y logro y se tranforma la realidad social desde la práctica política. Además, todo esto no significa que no haya o que no deba haber diferencias entre los partidos, pero creemos que en muchos casos se da una excesiva importancia a esos puntos de desencuentro. Hay una frase que explica en líneas generales el por qué de la caída de la republica española y que viene a decir que el pueblo vencido, jamás estuvo unido. Quizás se deba mirar al pasado para aprender de los errores, y no solo para levantar odios y revanchas.
Es muy triste observar, como mientras día tras día perdemos derechos lingüísticos o nos quitan el derecho a decidir el futuro de nuestra Navarra, los vasquistas nos encontramos como un puzzle dividido y cuyas piezas parecen no encajar. El esfuerzo a realizar debe ser el de moldear esas piezas de puzzle para que encajen y poder crear un gran mosaico, para lo cual todos debemos poner de nuestra parte. Nosotros desde luego estamos dispuestos a encajar en ese proyecto.
El modelo a seguir no tiene porque ser necesariamente el de Na-Bai; de hecho Na-Bai es una gran mesa a la cual quizás le falte alguna pata. Pero lo que está claro es que aquel proyecto despertó de su letargo a un sector de la población navarra que estaba dormido, aburrido de la política hasta ese momento. Se vio a más gente que nunca trabajando por un mismo proyecto, lo que nos hace ver mas nítidamente que el camino a seguir no debe encontrarse muy lejos de Na-Bai.
Es el momento de empezar a hablar en cada barrio, pueblo o ciudad y de dar los pasos necesarios para poner en marcha un proyecto ilusionante y trabajar en ello, porque creemos que este es el futuro; nuestro futuro.
Gaia: Politika orokorra
Egilea: Jon Artieda eta Gorka Aspiroz
Komunikabidea: Gutuna
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